Estudio Bíblico: Génesis Capítulo 1:1

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Estudio Bíblico en audio de GÉNESIS Capítulo 1:1

Hemos dividido este libro en dos secciones mayores. La primera sección comprende los capítulos 1 al 11; y la segunda sección comprende los capítulos 12 al 50. En los primeros dos capítulos de la primera sección, tenemos la historia de la creación. En primer lugar, como ya hemos visto, está la creación del universo, la catástrofe de la tierra, y la restauración de la tierra.

Ahora en el capítulo 2 tendremos la creación del hombre; pero aquí tenemos la historia de la creación presentada brevemente y con exactitud, en un solo versículo. Es el versículo 1 del capítulo 1 de Génesis, donde leemos:

Génesis 1:1

La creación

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Con toda franqueza, amigo oyente, esta es una de las declaraciones más profundas que se haya expresado. Creemos que eso es todo lo que tenemos de la creación misma, con la excepción del relato de la creación del hombre y de los animales, que se hace más adelante en este mismo libro de Génesis. Pero esta es la narración de la creación, y admitimos que realmente es muy breve.
Pablo Bellamy, quien fuera editor de un diario en Cleveland, en el estado de Ohio, Estados Unidos, hacía una ronda una noche por los escritorios de los reporteros, y notó que uno de ellos escribía un relato largo de un hecho que, a su parecer, tenía muy poca importancia. Le dijo al reportero: “Abrévielo. Después de todo, el relato de la creación se narró en Génesis 1, en 282 palabras”. El reportero contestó, entonces: “Así es, pero yo siempre opiné que bien se pudo haber evitado muchos argumentos más adelante, en cuanto a la creación, si alguien hubiera escrito unas doscientas palabras más”.
Amigo oyente, es interesante notar que Dios verdaderamente nos ha dado una edición abreviada de la creación. Surge entonces la pregunta: ¿Qué tenía Él en mente cuando nos dio esta sección en particular? ¿Cuál era el propósito del autor aquí? ¿Fue su propósito enseñar geología? Bueno, permítanos decir que hay mucha controversia y desacuerdo en cuanto a esto, como vamos a ver hoy en nuestro estudio.
Hace algún tiempo la junta de educación del estado de California en los Estados Unidos, votó por incluir la “teoría” bíblica como la llaman, en los libros de ciencia. Ahora, francamente, no estamos seguros de que esto nos satisfaga. Alguien dirá: “Bueno, ¿cómo es que no se siente alegre por el paso que se ha dado ya que es un paso adelante?”. Amigo oyente, la razón por la cual no nos sentimos satisfechos por esto, es por el carácter de los maestros que la enseñan. No hay suficientes maestros que sean cristianos y que tengan una base verdaderamente bíblica para poder enseñarla correctamente. Los maestros de las escuelas primarias que están realmente preparados para enseñar la historia de la creación son muy pocos.

El Dr. Ralph Girard, profesor de biología y decano de la división de postgraduados de la universidad de California, en Davis, hizo el siguiente comentario, según la prensa: “¿Debe un curso científico sobre la reproducción mencionar también la teoría de la cigüeña?” Bueno, para beneficio de este profesor, lo más interesante es que la teoría de la cigüeña no se menciona para nada en la Biblia; en cambio, el relato de la creación sí se menciona. Su comparación no se justifica en ninguna manera, porque la Biblia trata de este asunto de la procreación en una forma muy literal. Y si usted lee su Biblia con cuidado, nunca hubiera tenido en su mente el punto de vista de la teoría de la cigüeña. La declaración del Dr. Girard, revela una actitud muy antagónica hacia la Biblia. Opinamos que este hombre probablemente sabe muchísimo en cuanto a la materia de Biología, pero muy poco en cuanto a la Palabra de Dios. Creemos que eso es muy obvio al escuchar el tipo de declaración que él ha hecho.
Ahora, al llegar aquí a este primer versículo del capítulo 1 de Génesis, debemos reconocer que este problema del origen provoca más controversia violenta, teorías insensatas, y amplio desacuerdo que cualquier otro. Siempre hay la inclusión de la hipótesis del hombre, y como resultado, hay una Babel de voces que ha sofocado la clara voz de Dios. En realidad, hay dos grupos extremos que han empañado el asunto, y han dividido las aguas del entendimiento con sus suposiciones y afirmaciones dogmáticas. Un grupo se compone de los científicos arrogantes que asumen que la evolución biológica y filosófica es la verdad indisputable. Su presunto axioma es “los ciertísimos hallazgos de la ciencia”. Veremos eso dentro de un momento. El otro grupo se compone de los teólogos jóvenes y orgullosos que se atribuyen el súper conocimiento de que ellos han descubierto cómo es que Dios lo hizo. Describen y hablan eruditamente acerca de alguna teoría ingeniosa que reconcilia la ciencia con la Biblia. Miran con desdén a los grandes expositores bíblicos del pasado como si fueran enanos bíblicos comparados con ellos.
Permítanos decir, amigo oyente, que estos dos grupos harían bien en considerar una declaración que se le hizo a Job. Cuando el Señor por fin se le apareció, le hizo esta pregunta, en Job 38:4:

Job 38:4

¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
Házmelo saber, si tienes inteligencia.

Y la verdad es que Dios le dice al hombre: “Tú hablas acerca del origen del universo. Pero tú ni siquiera sabes dónde estabas cuando yo fundaba la tierra”. Y esa es una buena pregunta, que estamos seguros, ningún hombre puede responder.
Ahora, hay algunas teorías extremas, y creemos que probablemente debemos considerarlas. Y a propósito, podemos hacer una división aquí – una división doble. Si vamos a hablar sobre los orígenes, estamos limitados: o bien, a la especulación o a la creación. Toda teoría cae dentro de una de estas dos divisiones. Ahora, no nos diga que “la ciencia dice…” porque, después de todo, la evolución tiene muchas teorías hoy; y algunos de los científicos más respetables del pasado y del presente, rechazan la evolución. De modo que usted no puede presentarla como una declaración científica; como cuando se afirma que dos más dos son cuatro. Luego hay el relato de la creación en Génesis, capítulo 1, y eso, a propósito, hay que aceptarlo por la fe. Es muy interesante que Dios lo hiciera así. Es la única manera en que puede ser aceptado. El escritor a los Hebreos lo expresó de esta manera allá en el capítulo 11 de su carta:

Hebreos 11:1-3

La fe

11  Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Así es que el gran problema todavía permanece hoy: ¿cómo pasó de la nada a ser algo? La única manera en que uno lo puede saber es por la fe o por la especulación; y permítanos decirle que la especulación no tiene nada de científico.
Observemos ahora algunas de estas teorías, y es bastante interesante notarlas. Hay quienes dicen hoy que debemos aceptar la respuesta científica. Y a ellos les preguntamos: ¿cuál es la respuesta científica? ¿De qué ciencia hablamos? En el año 1806, el Profesor Lyle dijo que el Instituto Francés enumeró no menos de 80 teorías geológicas que eran hostiles a las Escrituras; pero que ninguna de esas teorías se afirmaban hoy en día. Y eso es muy interesante. A muchos nos enseñaron unas teorías en las escuelas, las cuales ni siquiera se enseñan hoy en día. Por ejemplo, hubo un tiempo cuando se afirmaba que el sistema “tolemaico” era el correcto. Y, amigo oyente, esa teoría contradecía el libro del Génesis. Pero no creemos que haya un científico respetable en nuestro tiempo que mantenga ese punto de vista “tolemaico”.
Luego, hubo el sistema científico “newtoniano”. Por años los científicos del mundo sostenían ese punto de vista y decían que contradecía la Biblia, y así era. Pero, ¿sabe usted que hoy han descartado ese sistema “newtoniano”? Comenzaron luego a enseñar la hipótesis nebular. Enseñaban que la materia es indestructible. Eso fue antes del advenimiento de la bomba atómica, por supuesto; pero ahora, todo eso ha sido descartado. De modo que cuando alguien dice hoy que quiere mantener un punto de vista científico en oposición al relato del Génesis, quisiéramos preguntarle, ¿a cuál ciencia se adhiere usted? Y ¿sabe usted que lo que es ciencia hoy, puede que no sea ciencia mañana? Dicen que esos libros cambian cada 10 años, y que la mayoría de ellos cambian cada cinco años.
La verdad es que debemos considerar cuál fue el propósito de Moisés al escribir este libro. Creemos que él se reiría de toda esta confusión que ha resultado hoy en cuanto al relato de la creación. El Apóstol Pablo nos dice el propósito de la Escritura. Él dice en su segunda carta al joven Timoteo, en el capítulo 3, versículos 16 y 17:

2 Timoteo 3:16-17

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarg:uir, para corregir, para instruir en justicia,

17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

¿Cuál es, entonces, el propósito de la Escritura? El propósito es instruir en justicia. No fue escrita para enseñar geología ni biología; fue escrita para mostrar la relación del hombre con Dios, y los requisitos de Dios para el hombre hoy en día, y lo que el hombre debe hacer para ser salvo. Usted puede escribir esta pregunta sobre la primera parte del libro de Génesis: “¿Qué debo hacer para ser salvo?
Suponga, amigo oyente, que Dios hubiera dado una declaración científica de la creación; ¿cuántas personas de la época de Moisés podrían haberla entendido? ¿Cuántas personas aun en nuestro tiempo podrían entenderla? Usted debe recordar que la Biblia no fue escrita para profesores doctos, sino para la gente sencilla de todas las épocas, en todas partes. Sin embargo, siempre ha atraído a los hombres inteligentes, y queremos decir, a los hombres verdaderamente inteligentes. De modo que no está expresada en esa clase de lenguaje. Si hubiera sido escrita en el lenguaje científico de la época de Moisés, ciertamente la habrían rechazado.
Los hombres han salido con varias soluciones con respecto al origen del universo. Una de ellas es que es una ilusión. Bueno, esa declaración está ciertamente en oposición a los hechos, ¿no le parece? Sin embargo, hay muchos que la afirman. Luego, hay quienes dicen que el universo se originó espontáneamente de la nada. Bueno, eso es lo que dice la Biblia en cierta manera, pero hay que recordar que fue porque Dios habló. Dios lo creó. La tercera versión es que no tuvo origen sino que ha existido eternamente. La cuarta versión es que el universo fue creado.
Permítanos ahora compartir con usted algunas de estas teorías que los hombres han desarrollado a través de la historia del mundo. El Dr. Harlow Shapely, quien fue director del observatorio de Harvard, dijo: “Todavía estamos sumidos en una ignorancia abismal en cuanto al mundo en que vivimos. Hemos avanzado muy poco con relación a la total extensión conjeturable del conocimiento que está más allá del nivel de la sabiduría adquirida por animales de una larga experiencia racial. Es cierto que no tememos más los extraños chillidos en la obscuridad, ni somos supersticiosos en cuanto a los muertos. En muchas ocasiones, somos valerosamente racionales. Sin embargo, no sabemos hasta qué punto lo desconocido supera a lo conocido”. Amigo oyente, sin duda alguna, esta es una tremenda declaración.
Y el Dr. Loren C. Eiseley de la universidad de Pennsylvania dijo: “No sabemos más en cuanto a la materia y cómo se produce, que lo que sabemos de las cosas espirituales. Por eso, creo que es imprudente decir, en nuestro presente estado de conocimiento, que el uno excluye el otro. El universo parece existir como una serie de niveles emergentes, ninguno de los cuales es como el nivel anterior. Que el hombre y lo demás de la vida han evolucionado es innegable, pero lo que está debajo de estas manifestaciones exteriores no lo sabemos”. Y añade el Dr. Eiseley: “Yo quisiera poder contestar su pregunta; pero el cubrir mi ignorancia con palabras grandes no sería provechoso ni para usted ni para mí”.
Veamos también algunas declaraciones tomadas de la prensa. Allá por el año 1961, un diario publicó un artículo en el cual decía que el hombre estaba a punto de descubrir el misterio del origen del mundo. Sin embargo, no han escrito nada nuevo sobre el asunto desde aquel entonces. El biólogo Edwin Conklin, hablando sobre la evolución, declaró: “La probabilidad de que la vida se originara por accidente, se compara con la probabilidad de que el diccionario completo se originara por una explosión en una imprenta”. Eso es algo que no suena tan científico procediendo de un científico destacado.
En realidad, hay 3 teorías acerca del universo que ha propuesto la astronomía. Y es muy interesante observar esas teorías. Una se conoce como la teoría del estado continuo; otra es la teoría de la detonación grande; y la otra es la teoría de la oscilación. La teoría de la detonación grande sostiene que hubo una gran explosión hace millones de millones de años. Creemos que hace 10 billones de años que ocurrió una, y opinan que habrá otra después de pasar otros 10 billones de años. No creemos que debamos preocuparnos mucho por ella, pero es interesante que se ofrece esta explicación en nuestros días. Y uno descubre que Gran Bretaña es el lugar donde se produjo esta teoría. Y francamente, no hemos oído mucho acerca de las piedras que trajeron de la luna. ¿Ha notado usted que muchos de los científicos ni se entusiasman por esas piedras? Es porque ellas parecen refutar la teoría de estos hombres.
Hace ya muchos años, el Dr. Lewey Leakey, quien era hijo de misioneros, salió con una teoría que él halló por allá en Africa. Se trata de una calavera que él llama “El Hombre Cascanueces”. Suponemos que tenía las muelas bastante buenas. Se supone que vivió allá hace unos 600.000 años, según el Dr. Leakey. Bueno, ya hemos tenido teorías así como estas antes, pero muchos de los grandes científicos de hoy no son engañados con ellas.
Ahora, el Dr. Lawrence S. Dillon, profesor asociado de biología de la universidad de Texas, dice: “El hombre no es animal, sino una planta que evolucionó de una alga marina. Todo animal, en realidad, es un tipo de planta altamente modificada que se ha derivado hace un billón de años, o algo así, de una ascendencia común con una alga marina”. Ahora, es posible que usted y yo hayamos estado buscando a nuestros abuelos en el lugar equivocado. Algunas personas los han estado buscando en un árbol. Debiéramos estar por allí arrancando las algas marinas porque ellas son nuestros abuelos. Amigo oyente, esto se vuelve verdaderamente ridículo cuando uno lo pone al lado de algunas otras cosas.
Los dogmas de la ciencia pueden llegar a ser hasta una tontería absoluta.

Según el Dr. J. V. N. Talmage, cuando en las excavaciones arqueológicas se encontraba objetos prehistóricos culturales, se acostumbraba a arreglarlos de tal manera que aquellos objetos más rústicos siempre fueran datados o fechados más antiguos que aquellos de un tiempo más reciente, sin dar importancia al lugar donde fueran hallados. Sin embargo, ha sido desconcertante el hecho de que a veces han encontrado una civilización avanzada debajo de lo que parecía ser una civilización prehistórica. Hay tantas otras teorías así que se ofrecen hoy en día en cuanto al principio de la tierra.

El Dr. Klaus Mampell de Alemania dijo: “No veo razón para que la raza humana se vea más relacionada con monos que con canarios o canguros”. Tal vez esa es la dirección que debamos seguir en busca de nuestros antepasados. Ahora, como sabe usted, ni siquiera los evolucionistas se ponen de acuerdo.
La teoría evolucionista se divide en muchos aspectos y puntos de vista. Nunca ha sido probada como la verdad. Es una lástima que cuando uno llega al nivel de los falsos científicos, y estamos pensando en los maestros que hoy enseñan ciencia en las escuelas, que no puedan presentar un criterio justo, porque les fue ofrecido sólo un punto de vista en la universidad.
El Dr. G. A. Kerkut del departamento de fisiología y bioquímica en la universidad de Southampton en Inglaterra, ha escrito el libro que lleva de título “Las Implicaciones de la Evolución”. Y él declara: “Hay una teoría que declara que es posible observar que muchos animales vivientes pasan por cambios durante el curso del tiempo, y por tanto se pueden formar nuevas especies. Esta se puede llamar una teoría especial de la evolución, y es posible probarla en ciertos casos por experimentos. En cambio, hay la teoría que propone que toda forma viviente en el mundo ha procedido de una sola causa la cual salió de una forma inorgánica. La teoría puede ser llamada una teoría general de la evolución, y la evidencia que la sostiene no es lo suficientemente fuerte como para permitirnos considerarla como algo más que una hipótesis”.
Quisiéramos también darle la declaración del botánico sueco, Dr. Heribert Nilsson. Él dice: “Mis esfuerzos para probar la evolución por experimentos practicados por más de 40 años han fracasado completamente. Por lo menos, no me pueden acusar de haber comenzado desde una preconcebida perspectiva contra evolucionista. Se puede mantener firmemente que ni aun es posible formar una caricatura de un hecho paleobiológico. La materia fósil está tan completa ahora que ha sido posible construir nuevas clases, y la falta de series transitorias no se puede explicar como debido a la escasez de materia. Las faltas son verdaderas, y nunca se llenarán. La idea de una evolución se apoya en pura creencia”. Esta declaración nos está llevando a la esfera de la religión y, amigo oyente, si usted es evolucionista, tendrá que aceptar la evolución por la fe. La evolución es simplemente especulación, y siempre lo ha sido; pero lamentablemente muchos la han aceptado como un hecho veraz.
Ahora, hay un grupo de teólogos, casi todos jóvenes, que no quieren que los llamen oscurantistas intelectuales. De modo que han adoptado lo que se conoce como la “evolución teísta”.

El Dr. Kirtly Mather, en “La Ciencia Reflexiona sobre la Religión”, declara: “Cuando un teólogo acepta la evolución como el proceso utilizado por el Creador, debe estar dispuesto a ir hasta lo último. No sólo es un proceso metódico sino un proceso que continúa. La edad de oro para el hombre, por si acaso hay una, queda para el futuro, y no tuvo lugar en el pasado. Además, el proceso creador de la evolución de las primeras células vivientes, procedentes de materias no vivientes que previamente existían, puede representar un brinco primitivo más bien que un infinitesimal paso por la senda de progreso, pero es un desarrollo enteramente natural”. Permítanos decirle, amigo oyente, que no es posible; es un dogma irrazonable. Es una posición ilógica decir que uno es evolucionista teísta.
Hay quienes tratan de ir en dos direcciones. Les gustaría progresar con los que no creen, y a la vez llevar una Biblia Scofield en la mano. Tememos que sea difícil hacer las dos cosas a la vez. Es como aquella antigua carrera griega donde se pone un pie en un caballo, y el otro pie en otro caballo, y luego comienza la carrera. Bueno, es magnífico cuando los dos caballos corren en la misma dirección. Pero, cuando uno de los caballos decide correr en una dirección y el otro caballo, en otra dirección, pues, se encuentra uno en aprietos. Hay que determinar con cuál se queda, y esa es precisamente la condición del evolucionista teísta. Ordinariamente se equivoca de camino. Por lo general, se equivoca de caballo también.
Hoy se encuentran tantos seres inteligentes que parecen estar mal informados. Hace años la revista “Liberty”, publicó un artículo en el cual decía entre otras cosas: “Según la historia bíblica, ¿cuál es la fecha de la creación del mundo?” Y, ¿sabe usted, amigo oyente, lo que dieron como respuesta? ¡4.004 años A.C.! ¡Absolutamente ridículo! ¿Quién estaba allí?, sino sólo Dios. ¡Dios creó el universo!

Proseguimos citando algunas de las declaraciones que los hombres han expresado con respecto al origen de la tierra. Escuche esta porción de un artículo que la revista “Life” publicó hace ya algún tiempo con respecto al origen de la tierra. Dice allí:

“Tal vez durante la mitad del largo lapso de la historia antigua, la tierra quedó estéril y sin vida, bajo su capa de aire. Las mareas de sus océanos subían y bajaban con el pulso de la luna, y se movían con el respiro de los vientos, pero en ellas no se movía ninguna cosa viviente. Por encima de las aguas de los océanos, las grandes plataformas continentales aparecían en forma rocosa y desabrigada, desprovistas de verdor como los paisajes de la luna sin aire. Luego, en un punto indeterminado, unos dicen, hace dos billones de años; otros dicen, un billón y medio; la entidad llamada vida apareció milagrosamente sobre la superficie. La ciencia no puede especificar la forma que tomó, la serie de circunstancias físicas que la causaron, ni puede contestar con seguridad la pregunta ¿qué es la vida? Todo lo que se puede decir es que por medio de alguna acción, ciertas grandes moléculas grandes adquieren la habilidad de duplicarse”.

Y hasta aquí, la porción de este artículo que publicó la revista “Life”. Amigo oyente, ¿está usted de acuerdo con esta declaración?
A través de la historia se ha expresado declaraciones que en realidad caen en lo ridículo. Hay quienes sostienen la tesis de que el hombre tuvo su origen en un basurero. Dicen que: “De alguna materia prima, alguna inteligencia prehistórica dejó su basura aquí”. Y esa es una declaración de un científico. Bueno, ya hemos mencionado que algunos de ellos nos mandan a buscar el alga marina, y otros nos dicen que observemos al mono en el árbol. Y ahora nos mandan al basurero. Esto, amigo oyente, va de mal en peor. Todavía estamos convencidos que la declaración de Dios se mantiene firme aún en esta edad moderna.
Herbert Spencer dio esta famosa definición en cuanto a la evolución. “La evolución, – dijo él – es una integración de materia en una concomitante disipación de movimiento durante el cual la materia pasa de una homogeneidad incoherente a una heterogeneidad coherente, y el movimiento retenido pasa por una transformación paralela”. Hasta aquí, la declaración de Herbert Spencer. Piense usted bien en esta declaración, amigo oyente.
Todavía parece acertado leer que, en el principio creó Dios los cielos y la tierra. ¿Quién lo creó? Dios lo creó, y lo creó de la nada. ¿Cuándo? No lo sabemos. Y tenemos que decirle que nadie lo sabe y nadie lo sabrá. Unos dicen que hace un billón de años; otros dicen dos billones; y ahora están diciendo que hace cinco billones de años que fue creado. Bueno, tal vez todos están equivocados. Creemos que el universo fue creado muchísimo antes de lo que dicen ellos. Dios tuvo toda la eternidad detrás de Él. ¿Qué cree usted que hacía Él durante todos aquellos billones y billones de años del pasado? Bueno, estuvo muy ocupado. Estuvo trabajando con la creación por largo tiempo. Dios, en realidad, no nos ha dicho mucho en cuanto a la creación, ¿verdad? Y creemos que es algo presuntuoso que este pequeño pigmeo por acá presuma saber más de lo que realmente sabe acerca de la creación. Simplemente, amigo oyente, debemos aceptar aquellas palabras majestuosas de la Palabra de Dios, y decir con el salmista:

Salmos 19:1

Los cielos cuentan la gloria de Dios,
    Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

O con el Apóstol Pablo, quien escribió:

Romanos 1:20

20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

O bien con el escritor a los hebreos quien declaró:

Hebreos 11:3

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Debemos aceptar la creación por la fe. Ni siquiera la ciencia puede decirnos cómo se puede hacer alguna cosa de la nada. Por lo visto, Dios lo hizo así, y los hombres de hoy no pueden decir cuando fue creado el universo.
Casi todas las naciones tienen algún relato de la creación. La mayor parte de tales relatos son perversiones de la narración que tenemos en Génesis. Es interesante, por ejemplo, comparar el relato en Génesis con uno de los mejores relatos de una nación secular, y son las tablas babilónicas de la creación. Y aquí podemos notar algunos contrastes: Las tablas babilónicas comienzan con el caos. La narración bíblica comienza con cosmos, con la perfección.

Génesis 1:1

La creación

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Según la narración babilónica, los cuerpos celestiales son dioses. Ahora, según la Biblia, estos cuerpos no son nada en el mundo sino materia. Hay una teología politeísta en el relato babilónico; pero sólo una verdad monoteísta en la Biblia. El relato babilónico dice que el universo es simplemente una obra de un artífice; en cambio la Biblia declara que Dios habló, y el universo llegó a ser. El relato babilónico se caracteriza por su puerilidad y calidad de grotesco, mientras que la Biblia presenta grandes y solemnes realidades del Creador Dios que es santo, y que es Salvador. La narración babilónica no está de ninguna manera de acuerdo con la ciencia conocida; en cambio la Biblia sí está de acuerdo con la ciencia verdadera.
Tenemos que decir que rechazamos la evolución porque ella rechaza a Dios y la salvación. Niega la caída del hombre y el hecho del pecado, y se opone al nacimiento virginal de Cristo. Por eso, la rechazamos con todo nuestro ser, porque no creemos que sea la respuesta al origen de este universo.
Ahora, hay la tercera pregunta que debemos discutir. Hemos hablado acerca de quién lo creó, y cuándo fue creado el universo. Ahora, consideramos el por qué de la creación. Fíjese usted en lo que dice la Palabra de Dios. Nos dice que este universo en que vivimos hoy fue creado por la propia voluntad de Dios. Dios se deleitó en hacerlo.

Apocalipsis 4:11

11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Dios creó este universo porque quería crearlo. Lo hizo por Su voluntad. Puede ser que a usted, amigo oyente, no le guste este universo, pero a Dios, sí le gusta. Nunca me preguntó Dios a mí en qué punto de Su universo quería yo que Él colocara este pequeño mundo en que vivo. Lo pudo haber colocado por allá afuera en alguna parte, pero no me lo preguntó. Tampoco me preguntó dónde quería yo nacer. No me dio esa preferencia. Amigo oyente, este universo fue creado por la voluntad de Dios. Él quiso crearlo, y se deleitó en Su obra.
Ahora, la segunda razón por la cual Dios creó este universo fue para Su propia gloria. Recordará usted que la creación original cantó alabanzas al maravilloso Creador.

Job 38:7

Cuando alababan todas las estrellas del alba,
Y se regocijaban todos los hijos de Dios?

Isaías 43:7

todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Dios ha creado este universo para Su gloria. Y luego, Dios ha creado al hombre para el compañerismo. Dios quería tener compañerismo con el hombre, y colocó al primer hombre en el huerto de Edén. Él quería que este hombre deseara tener compañerismo con Él, y por eso lo creó un agente moral con libre albedrío. Dios bien pudo haber creado un poco de hombres mecánicos para que se le inclinaran al oprimir un botón. Pero Dios no quería ese tipo de hombre. Dios deseaba que el hombre fuera libre para escogerle, amarle, y servirle para siempre.
Recordará usted, amigo oyente, que esta fue la blasfemia que Satanás lanzó contra Dios y contra Job. Dijo que Job no servía a Dios por nada. Satanás dijo que Job le servía por razón de las bendiciones que recibía de Él. Pero Dios dijo que quería que Sus criaturas le escogieran por medio de un libre albedrío. De modo que Dios entonces permitió a Satanás que le quitara a Job todas Sus bendiciones.
Amigo oyente, la cosa más grande que usted puede hacer como ser humano, en este mundo pecaminoso donde todo se opone a Dios, es escoger a Jesucristo. Dios permite la maldad en el mundo por un tiempo, y nos ha puesto a usted y a mí en este mundo, tal como es hoy, para que escojamos a Jesucristo en medio de toda la incredulidad y la blasfemia que nos rodea. Yo le acepto, y lo recibo. Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra. Ese es el privilegio más grande que usted y yo tenemos. Uno puede hablar acerca de la libertad de palabra, y de la libertad de todo lo demás, pero muchos de los que en nuestro alrededor hablan de la libertad, en realidad, no saben nada de ella. Uno posee la verdadera libertad cuando escoge a Jesucristo como el Salvador de su alma.
Este es un buen lugar para insertar algunas cosas que han surgido recientemente con relación a la creación de la tierra. Vamos a insertarlas aquí, y más adelante las analizaremos. Ya sugerimos que estamos en un callejón sin salida con respecto a la creación del mundo. En realidad, hay sólo dos alternativas para escoger en este asunto. O bien, dependemos de la especulación; o bien, de la revelación y no hay una tercera selección, de ninguna manera. Algunos dirán que la evolución explica el origen del universo. Pues, escuche esta declaración del Dr. Howard Shapely, director del observatorio de Harvard, y que mencionamos en nuestro programa anterior. Él dijo: “Todavía estamos sumidos en una ignorancia abismal con respecto al mundo en que vivimos”. Lo que él quiso decir es que aún estamos en ayunas en cuanto al origen de esta tierra en que vivimos. O es revelación, o es especulación. Parece ahora que las piedras que han traído de la luna no contribuyen a fortalecer la teoría del origen del universo que mantenían antes. Puede que el universo no se originó como resultado de una tremenda explosión. Parece hasta el momento, que las piedras de la luna no corresponden con las piedras de la tierra. Pues, es desconcertante; y sin duda, usted se habrá dado cuenta que los científicos no están tan animados en cuanto a las piedras de la luna.
Hay tres áreas esenciales en las cuales la evolución no se puede mover ni puede resolver. No puede llenar el vacío que hay entre la nada y la materia. Tampoco puede llenar el vacío entre la vida y la humanidad, es decir, la vida consciente de sí mismo con libre albedrío.
La prensa, por supuesto, siempre está en busca de algo sensacional, y sale con hallazgos interesantes. Hace algún tiempo, un periódico publicó la noticia de que cerca de Glenrose, en el estado de Texas, Estados Unidos, habían encontrado huellas de dinosaurios. Pero recientemente han encontrado algo que es bastante perturbador. Han hallado unas gigantescas huellas humanas allí. Eso es verdaderamente desconcertante, porque es muy difícil comenzar con una pequeña ameba o con un poquito de espuma sobre el agua, y de repente descubrir que seres humanos más grandes que los que existen hoy, caminaban con los dinosaurios. Vale decir que la evolución va a encarar muchos problemas dentro de algunos años. Y algunos científicos están de acuerdo con nosotros de que al terminar este siglo, la teoría de la evolución estará tan muerta como cualquier ave ya extinta.
Pero eso nos trae de vuelta a la maravillosa historia de la creación y vamos a continuar nuestro estudio de ella. Volvamos al primer capítulo de Génesis. Parece que no podemos salir del primer versículo, pero es que es un versículo majestuoso, un versículo tremendo y opinamos que esta es la puerta por la cual hemos de pasar para entrar en la Biblia. Debemos creer que Él, Dios, es el Creador.

Hebreos 11:6

… porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Una vez más,

Génesis 1:1

La creación

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Vamos a considerar ese pequeño versículo por unos momentos. Dijimos que sólo puede ser recibido por la fe.

Hebreos 11:3

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía

Las cosas que se ven fueron hechas de las cosas que no se veían. En otras palabras, es una creación de la nada. Esa es la creación “fiat” de Dios.
En el principio. . . Aquel es un principio al cual no se le puede poner fecha. Lo puede anotar como hace billones de años y creemos que serían exactos, pero, ¿quién sabe cuántos años? El hombre ciertamente no lo sabe y no lo sabrá.
Dios creó. La palabra “crear” es “bara”, y significa “de la nada”. En el primer capítulo del Génesis, aquella palabra se usa solamente tres veces. Hay realmente sólo tres obras de la creación que nos relatan aquí. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Luego, tenemos la creación de la vida.

Génesis 1:21

21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.

Eso incluye toda especie de la vida animal. Luego, la tercera obra de la creación la encontramos en:

Génesis 1:27

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

De modo que tenemos la creación de la materia de la nada; la creación de vida; y luego, la creación de la vida humana.
Amigo oyente, créanos que la evolución teísta no es la respuesta de ninguna manera. La evolución teísta trata de seguir la creación hasta cuando llega al hombre, y luego cree que Adán y Eva fueron productos de algún proceso evolucionista. El evolucionista teísta sostiene la tesis de que los días en Génesis son largos períodos de tiempo. Bueno, no compartimos esta opinión porque es muy claro que la Biblia habla de días. Dios llamó la tarde y la mañana, el primer día, y creemos que así es.

Génesis 1:1

La creación

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

La tierra se separa de lo demás de la creación aquí. ¿Por qué? Bueno, esa es la ciudad natal del hombre. Es allí donde ha de ser puesto el hombre. Y tenemos mucho interés en él porque pertenecemos a aquella criatura. Tenemos que darnos cuenta de que somos criaturas, y criaturas de Dios. Como una criatura de Dios, le debemos algo, en otras palabras, le debemos mucho. Por tanto, vemos algo muy importante en esta verdad.
Hace años, Herbert Spencer dijo que las formas más generales en que puede dividirse de nuevo las manifestaciones de lo desconocido son: el tiempo, el espacio, la materia, la fuerza, y el movimiento. Aquellas fueron las categorías de su división.
Un hombre que practicaba la obra de evangelismo personal, hablaba en cierta ocasión con un sargento quien también era abogado. El sargento hizo mención de Herbert Spencer, en su discusión, por lo cual el creyente le hizo esta pregunta: “¿Sabía usted que tanto la Biblia como el Sr. Spencer, enseñan el gran principio de la creación?” El sargento, con sus ojos muy abiertos preguntó: “¿Cómo es posible?” La respuesta del creyente fue: “Spencer habló del tiempo, del espacio, de la materia, de la fuerza, y del movimiento”. En el primer versículo de Génesis, se encuentra el tiempo; dice allí: en el principio. Usted encontrará el espacio en los cielos. Hay materia, la tierra. En el versículo dos, se encuentra la fuerza, el Espíritu Santo de Dios. Y luego tenemos el movimiento, porque dice allí que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. De modo que en los dos primeros versículos de Génesis, se encuentran contenidos todos estos grandes principios. Consideraremos ahora, la catástrofe en la tierra.

Génesis 1:2

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Creemos que una gran catástrofe tuvo lugar entre el versículo uno y el versículo dos. Hay quienes han tratado de desacreditarla, pero creemos que existe abundante evidencia para comprobarla. Contemple en su imaginación esta creación inmensa. Alguna cosa le ha pasado. El viaje del hombre a la luna revela que no hay nada sino una inmensidad por allá. Ahora, ¿cómo llegó a existir? Bueno, hubo una catástrofe en el universo de Dios.
Esta se menciona específicamente en cuanto a la tierra, porque este es el lugar donde vive el hombre, y por eso, la tierra se describe como que estaba desordenada y vacía. Las tinieblas que estaban sobre la faz del abismo denotan la ausencia de Dios, por supuesto. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Nos hace recordar una declaración que hizo Isaías; dijo él en el:

Isaías 45:18

18 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.

Y hay un pasaje en Jeremías, que dice: Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.
“Tohu” y “bohu” son las mismas palabras hebreas usadas en Génesis: Desordenada y vacía. Dios no la creó desordenada y vacía. Dios creó el universo un cosmos, una perfección y no lo creó un caos; y eso es lo que Isaías trata de explicar. No lo creó desordenado y vacío, sin embargo, así llegó a ser. Lo formó para ser habitado, y fue Dios quien llegó a este destrozo, y lo transformó para que fuera un lugar habitable para el hombre.
Los hallazgos de todos los estudios del espacio revelan que por mucho que pueda ser determinado, esta tierra parece ser el único lugar en el universo, que es habitable para los seres humanos. Este versículo en Génesis nos dice que la tierra estaba desordenada y vacía, y que las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Creemos que esta tierra estaba exactamente como la luna. El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y creemos que todo el universo estaba sujeto a esta gran catástrofe. Ahora, ¿cuál fue esa catástrofe? Bueno, este será el tema para nuestra consideración en nuestra próxima lección. Por ahora, gracias por su atención y ¡que Dios le bendiga ricamente!

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