Estudio Bíblico: Génesis Capítulo 49:13 – 50:26

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Estudio de la Santa Biblia en audio MP3, de Génesis Capítulo 49:13 – 50:26

Génesis 49:13-33

Génesis 50:1-26

Dice así el versículo 13:

Génesis 49:13

13 Zabulón en puertos de mar habitará;
Será para puerto de naves,
Y su límite hasta Sidón.

Zabulón era la tribu que vivía junto a la costa hacia el norte de la tierra de Canaán. Ahora, los versículos 14 y 15 nos presentan la profecía con respecto a Isacar, y dicen así:

Génesis 49:14-15

14 Isacar, asno fuerte
Que se recuesta entre los apriscos;

15 Y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa;
Y bajó su hombro para llevar,
Y sirvió en tributo.

Isacar también se ubicó por allá hacia el norte en la tierra de Canaán. Eran los que hacían muchísimo del trabajo que constituyó el fundamento de la nación. Ellos eran los trabajadores, y ese es el pensamiento aquí. Oímos hablar muchísimo acerca de la mayoría silenciosa hoy en día. Bueno, esas son las personas ordinarias como usted y yo, amigo oyente. No aparecemos en la televisión, no queremos eso. Son los hombres extraordinarios y a veces raros, y los hombres que otros consideran grandes, los que vemos en la televisión. Nos tratan de convencer que estos son los tipos de hombres que son los importantes. Pero, amigo oyente, ellos no constituyen el fundamento de su nación o de cualquier otra. Estas pequeñas tribus, como Zabulón e Isacar, las que estamos propensos a pasar por alto, son las que realmente constituían la columna vertebral de la nación de Israel cuando entraron a la tierra prometida. En los versículos 16 al 18, notamos que la tribu de Dan tiene parte importante en la vida de Israel, leamos:

Génesis 49:16-18

16 Dan juzgará a su pueblo,
Como una de las tribus de Israel.

17 Será Dan serpiente junto al camino,
Víbora junto a la senda,
Que muerde los talones del caballo,
Y hace caer hacia atrás al jinete.

18 Tu salvación esperé, oh Jehová.

Dan necesita la salvación del Señor, porque Dan era una de la tribus que en realidad salió en rebelión, eso lo veremos a medida que progresemos en nuestro estudio de las Escrituras. Ahora veamos el versículo 19 de este capítulo 49 de Génesis:

Génesis 49:19

19 Gad, ejército lo acometerá;
Mas él acometerá al fin.

Esta era otra tribu que pobló el norte del país. En realidad, Dan quedaba en la parte más al norte, más septentrional, y por tanto, cuando la tierra de Israel se describe, se expresa de Dan a Beerseba. Leamos ahora los versículos 20 al 22:

Génesis 49:20-22

20 El pan de Aser será substancioso,
Y él dará deleites al rey.

21 Neftalí, cierva suelta,
Que pronunciará dichos hermosos.

22 Rama fructífera es José,
Rama fructífera junto a una fuente,
Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.

Estos versículos nos presentan en forma muy sencilla las profecías en cuanto a Aser, Neftalí, y también a José. José había dejado su tierra y había descendido a Egipto pero todavía era un testimonio para Dios ahí. Más adelante, sus hijos Efraín y Manasés serían puestos en el territorio que después llegaría a ser Samaria. Se llamaba el territorio de los gentiles en el día de Cristo. Era un gran lugar para testificar y el evangelio entró en esa región en los días del Señor Jesucristo. Nuestro Salvador ministró allí. El evangelio según San Juan, en el capítulo 4, registra el momento en que Cristo testifica a la gente de Samaria, en particular a una samaritana junto a un pozo. Estas profecías se llevan a cabo de una manera extraordinaria. Leamos ahora los versículos 23 al 26 de Génesis capítulo 49:

Génesis 49:23-26

23 Le causaron amargura,
Le asaetearon,
Y le aborrecieron los arqueros;

24 Mas su arco se mantuvo poderoso,
Y los brazos de sus manos se fortalecieron
Por las manos del Fuerte de Jacob
(Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),

25 Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará,
Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá
Con bendiciones de los cielos de arriba,
Con bendiciones del abismo que está abajo,
Con bendiciones de los pechos y del vientre.

26 Las bendiciones de tu padre
Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores;
Hasta el término de los collados eternos
Serán sobre la cabeza de José,
Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.

Tengamos en cuenta que dos tribus procedieron de José, las tribus de Efraín y Manasés; fueron tribus destacadas, importantes y muy poderosas. Se originó una división del reino por causa de estas dos tribus, especialmente la de Efraín. Llevaron a Israel a la idolatría. Jeroboam fue de la tribu de Efraín y fue el líder, el dirigente. Fue en estas tribus que los dos becerros fueron puestos para la adoración. Jacob aquí los llama a volverse, a tornarse al Dios de su padre, al Dios de Israel, al Dios de Jacob. Ahora, el versículo 27 dice:

Génesis 49:27

27 Benjamín es lobo arrebatador;
A la mañana comerá la presa,
Y a la tarde repartirá los despojos.

Esta es una profecía extraña con respecto a Benjamín. Benjamín se identificaba muy cercanamente con Judá, de tal manera que Benjamín acompañaba a la tribu de Judá en la división del reino. Fueron las únicas tribus que se quedaron con la casa de David. Ahora, el versículo 28 resume diciendo:

Génesis 49:28

Muerte y sepelio de Jacob

28 Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo.

Ahora los versículos 29 y 30 resumen las últimas palabras de Jacob antes de su muerte; leamos:

Génesis 49:29-30

29 Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo,

30 en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura.

Vemos que la muerte para Jacob no fue el fin de todo, pues, estaría con su pueblo. Él deseaba ser sepultado en la cueva que Abraham había comprado; quería asegurarse que quedaría en aquella tierra hasta el día cuando sería levantado de los muertos, para luego vivir en aquella tierra. Aunque no se llevaba datos escritos en aquellos días, vemos que Jacob sabía mucho de su propia historia y de las transacciones de sus antepasados. Ahora el versículo 31 dice:

Génesis 49:31

31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea.

No es tanto que tuviera interés en ser sepultado con Lea, después de todo, Raquel su amada, había sido sepultada en Belén. Pero Jacob desea ser sepultado donde un día será levantado de la muerte, en la resurrección, para estar allí mismo cuando Dios cumpla Sus promesas a la nación de Israel. Y ahora los versículos finales de este capitulo 49, versículos 32 y 33 dicen:

Génesis 49:32-33

32 La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het.

33 Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.

Es interesante notar que Jacob mantuvo los pies en el piso hasta lo ultimo. Comenzó su vida como un hombre carnal, tomó por el calcañar o por el talón a su hermano, y por eso se le llama el que suplanta, el suplantador vivía de acuerdo con ese nombre, lo cual ciertamente era su característica. Tomó todo lo que pudo encontrar y siempre hizo esfuerzos por lograr ser el principal. Tomó lo que deseaba tener, por cualquier método que estuviera a su alcance. Cuando era joven caminaba en sus dos pies, por su propia fuerza y habilidad, dependía de sus propias mañas e ingeniosidad. Pensaba él que podía cuidarse solo y que Dios no le hacía falta en su vida; pero aprendió su lección cuando visitó al tío Labán. Era independiente, engreído, agresivo, despreciable y vil. En Peniel, en el vado del río Jaboc, Dios lo lisió; y fue necesario que Dios dislocara la pierna de Jacob para apoderarse de él. Después de aquella experiencia, siguió por la vida cojeando, andaba con tres piernas usando un cayado o bastón porque ya no podía caminar más por sí mismo.
Aquí, antes de morir, se sienta sobre la cama apoyado en su bordón. Ahora, el tiempo ha llegado, encogió sus pies en la cama, aparta el bordón y se acuesta para morir. Este es Jacob, ha caminado y progresado muchísimo, muere manifestando su fe y anhelando el día cuando sería levantado de la muerte en la tierra, según la promesa de Dios.
El escritor a los Hebreos, en el capítulo 11, versículo 13, escribe:

Hebreos 11:13

13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

Esto concluye nuestro estudio del capitulo 49 del libro de Génesis.
Y llegamos así al capitulo 50, capitulo final de este libro de Génesis. Este capítulo narra la muerte de Jacob y de José en Egipto, destacando que Jacob es enterrado en Canaán y José en Egipto; por eso hay un poco de tristeza en este último capítulo de Génesis. Ya hemos prestado atención al el énfasis que el libro de Génesis da a la muerte. Dios había dicho a Adán:

Génesis 2:17

17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

El Apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, capítulo 5, versículo 12, escribe:

Romanos 5:12

Adán y Cristo

12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

El libro de Génesis es un ejemplo cabal del hecho del pecado y la realidad de la muerte. Principia con Dios y el hombre en el huerto de Edén y termina en un ataúd en Egipto. Este libro relata la entrada del pecado a la familia humana, pero también narra la fidelidad de Dios en proveer un camino de vida para el hombre. Prosiguiendo con nuestro estudio de Génesis, leamos ahora los dos primeros versículos del capítulo 50, que dice:

Génesis 50:1-2

50  Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó.

Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel.

Sabemos que los egipcios eran muy peritos en este tipo de cosas, podemos decir mucho sobre las momias de Egipto; tenían un método de sepultar que nosotros todavía hoy en día no comprendemos. José, pues, llamó a los médicos para que embalsamasen a su padre, o sea para que lo convirtiesen en momia. Y eso, pues, fue exactamente lo que sucedió y opinamos que la momia de Israel esta en Hebrón hoy día. Tengamos en mente que era su ruego que le llevasen y le sepultasen en la cueva de Macpela, porque su esperanza era una esperanza terrenal, cuando sea levantado de la muerte estará ahí en esa tierra con la nación de Israel.
La esperanza del creyente hoy día, es decir, del miembro de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo, es el de poder ser arrebatado para recibir al Señor en el aire, e ir a un lugar llamado la Nueva Jerusalén allá en el espacio. Son dos esperanzas diferentes pero ambas son gloriosas. Ahora, el versículo 3 de este capitulo 50 dice:

Génesis 50:3

Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios setenta días.

Empleaban cuarenta días para embalsamar, y evidentemente usaban ciertos procedimientos de los cuales no sabemos nada hoy en día. Y vemos que los Egipcios lloraron por él, es decir por Jacob; no creemos que fuera un luto profesional, creemos que Jacob había llegado a ser un verdadero santo en la tierra de Egipto, y sin duda le respetaban por ser el padre de José. José fue el libertador, pero creemos que a su padre le consideraban como un verdadero santo de Dios. Leamos los versículos 4 al 8:

Génesis 50:4-8

Y pasados los días de su luto, habló José a los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo:

Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí que voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás; ruego, pues, que vaya yo ahora y sepulte a mi padre, y volveré.

Y Faraón dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar.

Entonces José subió para sepultar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto,

y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.

Se ve cuánto le respetaban, cuánto le amaban y honraban a Jacob en la tierra de Egipto. Sin duda, este es el cortejo fúnebre más largo que el mundo jamás haya conocido. Recorrió desde Egipto a Canaán y hasta Hebrón. Uno se pregunta si Faraón exigió a esta gente dejar a sus pequeños y a sus ganados, para así él tener la seguridad que volverían. Faraón no quería perder a José porque todavía le necesitaba. Leamos ahora los versículos 9 hasta el 13:

Génesis 50:9-13

Subieron también con él carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrón muy grande.

10 Y llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días.

11 Y viendo los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizraim,[a] que está al otro lado del Jordán.

12 Hicieron, pues, sus hijos con él según les había mandado;

13 pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Efrón el heteo, al oriente de Mamre.

Notas:

  1. Génesis 50:11 Esto es, Pradera de Egipto, o Llanto de Egipto.

Quizá alguien se pregunte por qué Jacob no fue sepultado con Raquel en Belén. Sin duda no quedaba a más de unos 30 kilómetros hacia el norte. Bueno, creemos que la razón se declara aquí. Abraham había comprado la cueva y Jacob quería ser sepultado con sus padres en un lugar que fue comprado y pagado, como seguridad de que se quedarían en la tierra. Fue sepultado con los otros patriarcas porque todos tenían la misma esperanza de la resurrección. Sigamos con la lectura y vayamos a los versículos 14 al 17 de Génesis, capítulo 50:

Génesis 50:14-17

14 Y volvió José a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él a sepultar a su padre, después que lo hubo sepultado.

Muerte de José

15 Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.

16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:

17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.

Al parecer los hermanos habían ido a Jacob antes de su muerte y habían preguntado qué pasaría con ellos cuando él muriera. Tenían miedo de que José les tratara con desprecio y que se volviera contra ellos una vez que el padre muriera. Así, pues, Jacob les había dado el mensaje para entregar a José, y estaba seguro que José no los perseguiría ni trataría de vengarse de ellos. Cuando los hermanos llegan a José con esta confesión, José llora por causa de esto. Ahora, los hermanos sí se arrepienten por su pecado. Leamos los versículos 18 al 21:

Génesis 50:18-21

18 Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos.

19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?

20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.

21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

Note usted que la profecía con respecto a ellos, que se postrarían delante de él, ciertamente se cumple. José da a Dios toda la gloria aquí. Luego, la declaración de José en el versículo 20, ha llegado a ser un favorito en toda la Escritura.
Amigo oyente, Dios tiene un propósito de largo alcance que usted y yo no vemos ni podemos ver. ¡Cuán humanos somos en cuanto a esto! A veces no podemos ver ni siquiera mas allá de nuestra nariz. Cuando nos llegan las dificultades, nos preguntamos: ¿por qué permite Dios que nos lleguen estas pruebas? Recordemos que Dios tiene un propósito y no permitirá que nos suceda algo, a menos que traiga algo bueno a nuestra vida. Leamos ahora los versículos 22 y 23 de este capítulo 50 de Génesis:

Génesis 50:22-23

22 Y habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.

23 Y vio José los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron criados sobre las rodillas de José.

Los tres últimos versículos del capitulo 50, versículos 24 al 26 nos relatan la muerte y el sepelio de José en Egipto; escuchemos sus palabras:

Génesis 50:24-26

24 Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.

25 E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.

26 Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.

Y así termina el libro de Génesis. En el principio creó Dios los cielos y la tierra y al final, queda un ataúd en Egipto. ¿Qué había acontecido? El pecado había entrado en la familia humana. Y ahora, surge la pregunta: ¿por qué no llevaron a José a Canaán para ser sepultado también allí? Bueno, es obvio que José era considerado héroe en la tierra de Egipto, y no creemos que los egipcios hubieran permitido que el cuerpo de José, hubiera sido quitado de su tierra en aquel tiempo. Creemos que José era uno de los patriarcas sobresalientes a quien los egipcios veneraron en gran manera, y sin duda erigieron algún monumento en su sepultura.
En la vida de José vemos la misma esperanza que observamos en la vida de Jacob; tiene fe en Dios y en el futuro, y ésta ha sido manifestada a través de toda su vida. Desde el principio mismo, esta fe le dio alegría de espíritu en medio de todas las experiencias oscuras de la vida. José también creía que Dios levantaría a su pueblo terrenal para heredar la tierra prometida.
El libro de Hebreos hace mención de esto como el clímax de la fe en la vida de José. Dice el capitulo 11 de Hebreos, en el versículo 22:

Hebreos 11:22

22 Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Ahora, en Éxodo capitulo 13 vemos la manera tan maravillosa en que Dios honró a José y contestó su súplica. Moisés y los hijos de Israel llevaron los huesos de José con ellos, cuando salieron de Egipto y entraron en la tierra prometida. (Éxodo 13:19).
Y así, amigo oyente, concluye esta primera etapa del viaje que estamos realizando a través de toda la Biblia. Es nuestra esperanza que este estudio haya sido no solamente instructivo para cada uno de nosotros, sino también de mucha bendición e inspiración para usted. ¡que el Señor le bendiga abundantemente!

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